Por primera vez en la historia, dos profesores de matemáticas gobernarán un Hermoso País!
              Colombia! Llegó la hora de pasar al tablero!

 

La fórmula ganadora:
[M+F(L+P]Co / [U-(N/Pc-Rp-√G)] Vo = PVC
∆:
M= MOCKUS
F=  FAJARDO
L=  LUCHO
P=  PEÑALOZA
Co= COLOMBIA
U= PARTIDO DE LA U
N=  NOHEMI
Pc= PARTIDO  CONSERVADOR
Rp= PARDO
G=  PETRO
Vo= VOTO DE OPINION
PVC= PARTIDO VERDE COLOMBIA

La interpretación de la fórmula…
Sencillo: El PVC es el resultado de Hombres hechos con el mejor material humano, eso si, con la participación de toda la sociedad.
Antes de decir lo que pienso sobre Antanas y Fajardo y el PVC, no dejo de hacerme dos reflexiones:
* A quien le conviene que siga la guerra?
– A las FARC,tienen “invertido” su capital que son millones de dólares en toda clase de activos, en el país y en el exterior. A ellos no les conviene que se acabe, conocen el poder y han degustado sus mieles, que ahora le son un poco amargas.
– A los narcotraficantes (idem FARC), en un estado anarquista, sumido en el desorden, la corrupción y la falta de norte, ellos son los reyes, conocen las mieles del poder, que ahora también les son amargas.
* A quienes no nos conviene la guerra:
– A las fuerzas militaes, son más de cincuenta años derramando sangre de jóvenes generaciones, nadie quiere ir a morirse por gusto!
Los soldados de la patria y los policías, heróicamente luchan por honor militar, por la patria y el mejoramiento del futuro de los habitantes, que son sus hijos, sus padres, sus madres, sus vecinos, sus amigos…
Todos vamos a la guerra con la esperanza de volver, no con ganas de morir.
– La guerra no le conviene a la sociedad, a nosotros los ciudadanos de a pie, porque lo más hermoso y justo que hay es la paz, en un estado en el cual cada quien haga lo suyo. Es un derecho y un éxtasis supremo ganado desde que nace y que no nos pueden arrebatar unos pocos desorientados y caducos. Siempre habrá salida para vivir tranquilos después de las tormentas, caminar sin miedo a ser víctima de sus propios compatriotas o vecinos.
La paz se puede ganar con la guerra, pero cuesta mucho, en seres humanos, en tiempo y en recursos.
La paz se puede ganar sin guerra, pero con oportunidad y justicia social, atacando la raiz de los problemas y no escondiéndolos o agrandándolos más con las ambiciones desmedidas de poder y de dinero de algunos.
Y me preocupa mucho lo que nos dio a entender Piedad, que el intercambio humanitario es ahora o nunca, como “vaticinando” el triunfo del candidato del gobierno, pero claro, estas noches he pensado en la penumbra de mis sueños políticos, las FARC tienen miedo que pueda ganar la presidencia alguno de esos que han llamado “candidatos débiles”, precisamente nombrados hoy por nuestro magnánimo presidente Uribe en el atrio de la Iglesia donde rendían honóres fúnebres al Coronel, víctima de semajante magnicidio; y el miedo de los violentos, es que en Colombia si hubiera una hecatombre, provocada o no, cabría la posibilidad de que un gobierno militar se instalara y los combatiera, y esta vez si para siempre, eso creo que piensan los violentos, si un gobierno “débil” gana la presidencia 2010-2014, y las alianzas de los terroristas se dieran, la lucha por el poder de las rutas de los narcos y las armas, las tierras y la burocracia desembocaría en una hecatombe, que obligaría supuestamente a una guerra total, en la cual morirían inocentes, más que los terroristas, como queda comprobado por allá en otros continentes lejanos. Sería una patria destruida en nombre de un “supuesto proceso de paz”. Piedad nos debe algunas palabras sobre sus temores, pero creo que nunca nos las dirá. Y tiene derecho a callar.
Esta es la fórmula ideal, Mockus – Fajardo, que sacará a nuestro país del miedo y la llevará por el camino del progreso.
No necesitamos un presidente guerrerista, necesitamos un hombre como Antanas Mockus con un equipo profesional, pacífico y progresista, con una frescura que da confianza, con una vida hecha a pulso y sobre todo: RODEADO DE BUENAS PERSONAS, que no lo traicionarán, que no nos traicionarán como es lo tradicional en los partidos políticos de antaño.
Colombia necesita un Presidente como Antanas, preocupado por lo social y económico,  pero con visión de igualdad y disciplina social.
Colombia no necesita un presidente guerrerista que solo piense en armarse y crear ejércitos “todopoderosos” que después serán una carga no solo económica sino social para el país.
Colombia necesita un ministro de Defensa y comandantes capacitados en su tarea de enfrentar el terrorismo y la inseguridad; Antanas y su equipo, su familia de partido y los votantes, sus amigos, tienen en su mente quienes pueden ocupar esos cargos: un Ministro de Defensa experimentado, los comandantes y los soldados las fuerzas militares los tienen ya; son personas con iniciativa y lealtad, con arraigo y personalidad, unidades capacitadas y entrenadas suficientemente y que sabrán responder al gobierno entrante, sin que medie para ello “la supuesta debilidad” que le quieren endilgar a Antanas y su equipo.
Colombia necesita personas inteligentes, pero que vean más allá de las balas y las bombas; un Presidente que se acerque a la gente, que la toque, que la haga sentir con vida y confiada sin demagogia y sin discursos mediáticos que quieren extender esta desgastada y larga guerra. Un líder que infunde miedo y no respeto, puede volverse un enemigo molesto hasta para sus propias tropas. La personalidad temeraria llevará a sus combatientes por un abismo sin regreso y terminarán por emboscarlos, sus enemigos se unirán, así se odien y se abominen, fusionarán sus ejercitos irremediablemente bajo el precepto canalla de que “si eres enemigo de mi enemigo, entonces eres mi amigo”.
Colombia necesita una fórmula que no solo le de esperanzas, Colombia necesita una fórmula que le devuelva la confianza a los que más necesitan, al grueso más golpeado; si los pobres tienen techo, trabajo y sus hijos estudio y no desplazamiento, indiferencia y hambre, la clase media moverá todos sus esfuerzos para empujar hacia adelante en el progreso y hará su sacrificio, si este engranaje funciona, las clases pudientes entenderán que jamás podrán volver a mirar de soslayo a quienes están en el último eslabón de la cadena, los pobres. El país necesita oportunidades en todos sus estratos, los pobres oportunidades de trabajo y apoyo para que sean útiles, la clase media oportunidades de capacitación y profesionalización, los estudiantes necesitan volver a las aulas con fuerza en sus ilusiones y sus capacidades, se comprometerán y dejarán la parranda por la cual les han cambiado las aulas. Hemos perdido el rumbo y necesitamos un Capitán con corazón para recuperarlo, un capitán llamado Antanas Mockus, un guía con sentimientos y dolor de patria, rodeado de tripulantes convencidos y concientizados de que no podemos seguir alimentando la guerra con armas, si con firmeza y cero tolerancia al terrorismo y la violencia, pero para esto, no necesitamos solamente mano fuerte y corazón grande, sino que en ese corazón haya sentimientos y lucha por ideales sociales, por igualdad, por estudio, por trabajo, por protección a los niños y niñas, no podemos seguir en el ombliguismo de la guerra y el narcotráfico, culturas que nos robaron décadas de progreso.
No desconocemos que el país está mucho mejor que antes, pero “la política de la seguridad democrática” ha cumplido con su misión, y a que precio!
A Uribe, si, gracias, este país tendrá que incluirlo en sus páginas de la historia, pero la continuidad de la guerra es inútil ya. Gracias Uribe, pero un PACIFISTA tiene que ocupar la presidencia; hay generales, coroneles, sargentos, cabos, soldados y policías que en sus gobiernos se han podido capacitar y profesionalizar, y a que costo! Ellos son los que en su línea de mando tienen el deber y obligación de continuar enfrentando los flagelos que nos avergüenzan, el terrorismo y el narcotráfico. Pero también hay que erradicar otros flagelos que pueden ser de superiores nefastas consecuencias: la corrupción y la burocracia, el transfuguismo y la traición, lo que han llamado sabiamente “LA DINAMICA DE LA POLITICA”, la continuidad vergonzosa de los políticos condenados o investigados en los puestos importantes del estado.
Esa es una prioridad que hay que parar, no solo se desangran las arcas del estado, se desangran los más necesitados, a quienes no les llegan las oportunidades de salud, ni trabajo, ni de estudio.
La coherencia política tiene que primar en nuestro debilitado estado, las relaciones internacionales y nuestros representantes necesitan trabajar arduamente para recuperar la credibilidad y que no se nos siga viendo como la cenicienta del continente. Para unas cosas si somos amigos, para otras simplemente, somos la “amante” de turno, la Colombia sumisa, la Patria boba y el estado tercermundista.
Creceremos económica y culturalmente si aplicamos un principio universal de inteligenciara la paz:
“LA VIOLENCIA GENERA MÁS VIOLENCIA”!
Es hora pues, de reconocerle a Uribe que su trabajo dio los frutos que esperábamos, que la seguridad democrática si sirvió y que las fuerzas militares por si solas son capaces de arrebatarle a los violentos el imperio de las armas y exterminar el terror, pero no con más terror. No se nos olvide, que quienes están fuera de la ley y la constitución, llevan años en esa tónica, ya están acorralados; pero es la etapa más peligrosa que hay en la guerra, la última batalla puede decidir quien gana o quien pierde.
Se que el profesor Antanas Mockus y Fajardo se han leído el libro “El Arte de la Guerra”, no para aplicarlo quizá al plano belicoso de las balas y las trincheras, pero si, como una filosofía para el día a día; esa guerra que cada Colombiano tiene que librar por conseguir el pan de cada día, la salud, el estudio, la recreación y las comodidades que pueden dar un trabajo honesto, sin que nos regalen nada, sin aprovechar la ley de la papaya, sin tener en mente la maldad, que no la “malicia indígena” que nos ha caracterizado como un pueblo emprendedor y todavía en su mayoría honesto, leal, franco y luchador!
Colombia necesita hombres y mujeres con sentimientos y respeto por sus familias y por sus vecinos, Colombia  no necesita más Yidispolítica, Colombia no necesita más “rastrojos”, Colombia no necesita seguir estigmatizando poblaciones con rimbombantes nombres de “oficinas de cobro”, Colombia es un país hermoso y rico, con una diversidad cultural única en el planeta, con una naturaleza exquisita y abundante que nos ofrece ya las montañas que otros quisieran tener y los llanos que muchos anhelan ver aunque sea en fotografías, nuestro país revienta de alegrías, hay carnavales todos los días, la cultura y el deporte ejemplarizantes y un capital humano a toda prueba; Colombia ha sabido resistir gobiernos crueles y humillantes en el pasado, has sabido liberarse del yugo de las creencias de unos pocos, Colombia sabiamente ha evolucionado en silencio, aguantando, avanzando y aunque si! Con lágrimas a veces de sangre, hemos visto correr los niños y las niñas, apenas si con sus juguetes desechos debajo del brazo y llorando, solos, a dormir abrazados en frios matorrales y tragandose sus propios gemidos, escuchando los alaridos de sus padres, abuelos, tios… En Colombia hemos asistido a crueles matanzas y exterminios, a corruptelas de cuello blanco que nos han puesto a apretar los puños con fuerza inusitada, pero hemos cerrado los ojos con valentía, hemos elevado plegarias a quien sabe cuantos dioses, hemos maldecido y vuelto a perdonar, y hemos evolucionado, pero esto no es suficiente; no tenemos que seguir asistiendo a los espectáculos mediáticos de unos y otros bandos, nuestro país está cansado, se mamó de la violencia hace rato, no podemos seguir acorralando las ideas y dejándonos vender la creencia de que si “somos débiles los terroristas nos van a seguir masacrando”, porque esto es decirle si “eternamente a la guerra”.
Colombia necesita seguir por este camino que se ha aclarado, pero hay una “Y” aquí adelante a dos pasos, tenemos al frente dos caminos, una “Y” que nos dará la oportunidad de salir de este atolladero, que últimamente nos quieren hacer ver como insalvable si no es por la fuerza de la respuesta armada definitiva. Bien decía Tzun Tzu, en el libro que mencioné antes, hay que dejarle una salida al enemigo, una puerta por la cual pueda salir vencido, con vida pero rendido. Las leyes al respecto de los violentos, terroristas o narcotraficantes están hechas, hay que aplicarlas, de eso se encargarán las autoridades judiciales y el Ministro de Justicia, es su trabajo verificarlo.
Antanas es un hombre inteligente y está rodeado de gente buena, gente con categoría humana y con una sinceridad a toda prueba.
No es la oportunidad que estábamos esperando?
Todos los días nos quejamos del gobierno, de los funcionarios del estado, hemos fallado en el pasado al asistir a las urnas. Ha llegado la hora de entrar por la puerta grande al futuro y el que tiene la llave es