Boylover El Peligro en la red
Boylover es una organización de pedófilos que intentan seducir a niños y jóvenes que suelen sentirse solos, inseguros, ser retraídos, introvertidos o con pocas habilidades sociales. Ese es su perfil de reclutamiento.
A través de caricaturas y un lenguaje ambiguo, intentan lavarle el cerebro al joven, y convencerlo de que con ellos él tiene una identidad, un sentido de pertenencia, un club de amigos, y el derecho a amar y demostrar su afecto a un niño más joven que él.
Quizá pienses, querido lector, que esto sólo pasa en otros países, lejos de ti. Sin embargo, una reconocida psicóloga de adolescentes, asombrada, nos dice que este año lleva tres casos de víctimas de esta organización. Niños de buenas escuelas, con familias estables.
Cito textualmente la descripción de la propia organización: Boylove es un fenómeno en todo el mundo que no reconoce límites de sexo, raza, nacionalidad, edad, creencia religiosa o filosofía. Demandamos libertad de sexualidad para los niños y los boylovers. El término Boylove se refiere a un tipo muy especial de relación entre seres humanos de sexo masculino. Como boylovers, preferimos distanciarnos de la discusión que existe hoy en día sobre abuso sexual infantil. No estamos dispuestos a participar en una discusión que ni siquiera toma en cuenta la variedad de relaciones sexuales existentes entre distintos grupos de edad.
Cito, también, cómo se define un miembro: Soy, orgullosamente, un BOYLOVER mexicano que no está solo en el mundo, porque hay muchísimos más como yo; no veo en otro niño un objeto, sino una persona a quien puedo amar porque tengo sentimientos y lucho porque este derecho sea reconocido por nuestra sociedad, que prohíbe a un chico, sólo por su edad, que goce de los placeres que su cuerpo le da por el simple hecho de ser menor de edad.

Esta organización instruye y anima al niño o joven a demostrar su amor a otro niño menor que él. Le enseñan qué decir, cómo actuar, cómo acercarse, cómo tocar ?cariñosamente? al otro y demás. Una vez que el niño ya realizó lo aprendido, le dicen que alguien mayor que él necesita (pobrecito) expresar su amor a alguien más chico, y que ese alguien tiene que ser él, pues ya también pertenece al club de los boylovers.

A partir de ahí, empieza la recolección de datos personales que el niño, sin la menor idea o malicia, proporciona con facilidad para hacer una cita y conocer al boylover ¡mayor!
Lo preocupante es la manera en la que estos tipejos (no se merecen llamarse de otra manera), se explican a ellos mismos y a la sociedad, los beneficios de su organización. Intentan crear una imagen de validez justificada que no tiene límites.
Según ellos y las fotografías que presentan, un boylover puede ser desde un bebé de meses hasta un hombre de 75 años.