Cuan triste, solitario, envejecido me he sentido…
Los angelitos caídos, esos dueños del silencio,
los de ojitos renacidos en dolor,
niños, niñas…

He visto ajeno su sufrimiento,
de nuevo hoy…

De febrero 2008 el doce…
Su dolor también he sentido,
llorado por su dolor he llorado,
lamentos sin cesar no han calmado…
Los niños del olvido…
Estos días especialmente he asistido
al encubrimiento de la verdad:
tan dolorosa más que la misma muerte
más dolorosa, más sufriente
que la peor de las agonías…
miles de imágenes guardadas,
inhumanamente almacenadas en sus ordenadores,
miles de ojitos de sufrimiento lleno;
me pregunté, porque les dicen humanos
a estos engendros abusadors de bebés?
No tienen mente, no tienen entrañas,
les falta sensibilidad, son monstruos,
lo se, lo son, lo dicen…
Pobres criaturas violadas y asesinadas,
sin el más mínimo aliento de misericordia…
Cuanto lo siento por esas vidas breves y aladas…

No hay remedio, no lo hay…
Ni la muerte misma no podrá curarlos, lo se, y por eso, yo mismo siento que la misma muerte no será suficiente para vengar las muertes de estos niños inocentes.

El mundo seguirá andando inerte, soportando y tolerando las desgracias de los más débiles, mientras tanto, los granitos de arena que podamos acumular, aunque algún día el mar del olvido se los llevará, quedarán guardados en las mentes de los desposeidos de lo humano: los niños…