El caso expuesto ayer Porno infantil Vigo, sobre el niño que ha denunciado a su padre por criminal, por el cual se denunció la apología a la pornografía infantil (pederastia) por parte de algunos miembros de http://www.meneame.net, expuesto tal cual, su hijo de diez años lo ha denunciado por tener material pornográfico infantil.
Así, aunque fuera “solo” para su consumo, cuanto tiempo tardaría en abusar de su propio hijo? De los niños y niñas que le rodean? A ver si despertamos que estos no son simples pajilleros como creen en meneame.net y seguramente cientos de sus miembros han de ser de la misma escuela y ralea de este infecto capturado, que otra explicación tiene el apoyo a los victimarios y que demuestren tanto desprecio por las pequeñas víctimas?
No habrá respuesta alguna, eso es evidente.
Fuente original y Fotografía Faro De Vigo
como “fuga” tras su ruptura matrimonial

M. FONTÁN – VIGO Pasaba por un mal momento, estaba recién separado y para mi fue una especie de fuga”. Así justificó ayer un vigués el motivo por el que empezó a descargar de internet fotografías y vídeos con escenas de pornografía infantil. Una práctica de la que se “avergonzaba” pero que no fue capaz de dejar de practicar con habitualidad hasta que su hijo de 10 años lo descubrió por casualidad tras dejarse un CD “olvidado” en la disquetera del ordenador. El acusado, que se enfrenta a una condena de seis años de cárcel, admitía así la tenencia de este material pedófilo, pero negó tajantemente que tuviese intención de distribuirlo con otros usuarios de la red, que es el argumento que defiende la Fiscalía. “No sabía que lo estuviese compartiendo a través del programa e-mule; yo sólo quería visionarlo y usarlo en la intimidad sin que nadie más se enterase”, declaró.
En algún momento con lágrimas en los ojos, J.T.C., un vecino de Coruxo de 47 años, relató en el juicio que se celebró ayer en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra que empezó a visionar porno infantil de forma casual. En aquel momento –año 2008– trabajaba en el sector de la automoción –en la actualidad está desempleado–, pero en su tiempo libre usaba su ordenador personal para trabajos de diseño gráfico. “Me encargaron un tríptico para una tienda de ropa de niños; puse la palabra ‘niños’ en el buscador del programa e-mule y se descargaron archivos en los que había menores en actividades sexuales”, contó. Y ahí empezó todo: el acusado se justificó diciendo que pasaba un mal momento tras la ruptura matrimonial y que se escudó en la pornografía. “Pudo ser cualquier otra cosa, pero fue eso”, confesó, para añadir que cuando vio las primeras imágenes pedófilas le resultaron “atractivas” y que empezó a acumular gran número de fotos y vídeos, más de 200 según la acusación pública, en las que se veía a menores realizando prácticas sexuales entre ellos o con adultos.
Idea
Todos los archivos los descargó del e-mule. “Lo manejaba intuitivamente; no tenía mucha idea”, dijo. Se trata de un programa al través del cual se comparten con otros internautas los archivos que se descargan. Algo que él aseguró desconocer. Pero el fiscal no se creyó esta versión: “Tiene un nivel cultural medio y conocimientos informáticos más que básicos; no es creíble que ignorase que los podía compartir con otras personas”.
Frente a la tesis de la acusación, que pide una condena por un delito de distribución, exhibición y difusión de material pornográfico de menores, el abogado defensor planteó al tribunal que la pena se limite a una multa de 1.080 euros por la tenencia ya que el material pornográfico era “para su propio uso”. “Es una conducta deleznable, rechazable y condenable; pero no hubo intención de distribución”, insistió el letrado, que llevó como testigo a un psicólogo que realizó varias terapias con el procesado y que concluyó que la ansiedad y la depresión que sufría por la separación y la muerte reciente de un hermano, unido a una falta de control, lo llevó a esta práctica.
“Hay quien para rebajar la ansiedad se mete en las drogas o el alcohol; él visionaba pornografía infantil”, afirmó el profesional, cuyo testimonio fue puesto en duda por el tribunal, que le preguntó sin obtener respuesta qué autores científicos respaldaban la relación entre depresión y consumo de material pedófilo. A raíz de la denuncia de estos hechos y del registro domiciliario –realizado el 3 de abril de 2008–, al acusado, que se declaró arrepentido y decidió ponerse en manos de un profesional. se le impuso una orden de alejamiento con respecto a su hijo.